El parafraseo viene a cuento a propósito de las críticas –no vamos a llamarlos ataques, por ahora- que está recibiendo el flamante secretario de Cultura de la Municipalidad, Marcelo Alassino
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¿Se acuerdan de aquella frase que popularizó el impresentable Roberto Giordano, cuando contó que a la salida de un River-Boca lo sorprendió una patota que lo golpeó y a los que él pretendió atajar al grito de “no me peguen, soy Giordano”? El parafraseo viene a cuento a propósito de las críticas –no vamos a llamarlos ataques, por ahora- que está recibiendo el flamante secretario de Cultura de la Municipalidad, Marcelo Alassino. Convengamos en que son sorprendentes esas críticas, considerando que Chelo asumió el cargo hace menos de 60 días y le falta un trecho largo de gestión para demostrar si las expectativas positivas que generó su nombramiento en muchos rafaelinos son satisfechas o, por el contrario, tienen razón los que no lo quieren esperar ni media hora y prefieren darle para que tenga y guarde desde el vamos.
Las pintadas ofensivas en el frente de La Máscara y otros mensajes de tinte pseudo-ideológicos que le dejaron en las vecindades del local del Centro Cultural, y también en otros sitios -¿desde cuando en nombre de la cultura hacen estos mamarrachos para expresarse, habiendo tantas maneras de hacerlo, incluso anónimamente si lo que les preocupa es dar la cara?- hablan a las claras de una interna en el mundillo culturoso de la ciudad. Bienvenido sea el intercambio, aunque ya no es un secreto de donde vienen las pintadas y la principal parte de la movida “antiChelo”, expuesta en la mañana de este viernes en una insólita protesta de tres o cuatro personas que planteaban sospecha sobre el concurso que se abrió para designar al responsable de dirigir el Liceo Miguel Flores. En las pintadas, pegatinas y enchastres varios, todos los caminos conducen a Susana y en el abecedario del vanguardismo vernáculo la primera letra es la Z.
Concurso polémico
Sin embargo, es el libreto que se cuenta entre bambalinas el que tendrá que salir a la luz más temprano que tarde. Para el famoso concurso del Liceo se anotaron la antecesora de Alassino en la Secretaria de Cultura, Gabriela Culzoni; y el profesor Daniel Zurbriggen, quien ocupó ese cargo durante la gestión Culzoni en la secretaría. No casual: Culzoni dirigió el Liceo hasta que la nombraron secretaria de Cultura y Zurbriggen fue su sucesor contratado para la dirección interina.
Zurbriggen ganó el concurso, aventajando por un punto en antecedentes y por unos pocos centésimos en el examen de oposición. Pero Culzoni, haciendo uso de su derecho, presentó una recusación contra el tribunal que juzgó antecedentes y oposición, integrado por la Profesora Marcela Grosso, un representante del SEOM y un representante del municipio.
Culzoni adujo que no se tuvieron en cuenta todos sus antecedentes –incluyendo actividades de capacitación realizadas en Francia- y que su prueba de oposición fue mal corregida. Argumentó extensamente su posición y ahora es la Junta de Reclamos, integrada por tres miembros del SEOM y dos funcionarios municipales, la que debe decidir.
¿Es extraordinario que se recuse un concurso? No. En el reciente concurso para designación del director de la Banda Municipal también hubo una recusación y fue la Junta de Reclamos la que dictaminó que el ganador era Esteban Fernández, que precisamente había sido quien presentó la recusación. Marcelo Actis fue el otro concursante. Nadie hizo escándalos, ni habló de "dedazos", ni de "listas negras", ni armó movilizaciones, ni sentadas como las que ya los profesores del Liceo hicieron hace algunas semanas, en defensa de Zurbriggen. Se aceptó un dictamen ajustado a derecho. Y punto.
Yo y Matías
Dice la carta de lectores publicada hoy, con firma de familiares del profesor Zurbriggen: “Por un lado, la situación contractual de Daniel como dependiente de la Municipalidad seguía sin ninguna respuesta, es decir, que no se le ofreció retornar a las 17 horas que tenía a su cargo, antes de tomar la dirección del Liceo, como hubiera correspondido por haber trabajado durante veinte años ininterrumpidamente, como docente primero y como director interino después, en el ámbito del Liceo. La Municipalidad, con una desidia que daría vergüenza a cualquiera, lo deja sin trabajo y sin las explicaciones que debería estar obligada a presentar ante las personas a quienes emplea. Tal situación es repudiable desde todo punto de vista no sólo por las condiciones en que el municipio toma a su cargo a sus empleados, sino además porque este tipo de relaciones laborales, mediante contratos de los que después puede desentenderse sin demasiadas responsabilidades jurídicas, se prestan para manejos que no son de ningún modo democráticos. Para ser más explícitos, este tipo de contratos laborales ponen en funcionamiento el mecanismo de las elecciones a dedo y según las simpatías de turno”.
Las 17 horas cátedra que se menciona “no se le ofrecieron” nuevamente a Daniel Zurbriggen porque están ocupadas por otro profesor. ¿Saben quién es? Matías Zurbriggen, hijo de Daniel. Es decir, el padre le dio las horas al hijo y ahora las reclama de vuelta para sí. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Se inventan horas, se echa al nene para que vuelva el papi? Pero también Adrián Benelli, firmante de la carta de marras e hijo político de Zurbriggen fue convocado para cubrir reemplazos en el Liceo. ¿Se aplica en estos casos el mismo criterio de los “dedazos” que se quieren prevenir ahora? No: son decisiones que toman las personas que fueron designadas para eso, para tomar decisiones. Ni Matías Zurbriggen ni Adrián Benelli dejaron de cumplir con los requisitos de idoneidad para las funciones que Daniel Zurbriggen les dio, pero eso no invalida el hecho de que el director interino recurrió a sus seres más queridos y los designó sin cargos de conciencia. Decisiones políticas. ¿Se entiende?
También es cierto que los docentes del Liceo son todos contratados, algunos con más de 15 años de antigüedad. Sin meternos en vericuetos legales, diremos que el tema le fue planteado a bocajarro a Luis Castellano cuando el intendente ni había calentado el sillón con sus asentaderas. Y parece que tras un largo y democrático debate, con los profesores presentes en la charla, ganó una postura bien cultural en la Argentina: la del bolsillo. Sí, claro, porque todos somos artistas y pintamos lindo pero en casa hay que comer. Y los docentes del Liceo cotizan sus horas cátedra como docentes, como corresponde, bien valoradas. Los contratos son anuales y se ajustan a la planificación del Liceo.
Lean esto y recuerden: ahora que se viene la discusión de paritarias, escucharán a muchos dirigentes de Amsafe pedirle a la provincia que valore el trabajo de los maestros sin usar los parámetros que utiliza para los no docentes, por ejemplo. En buen criollo: no puede ser que un portero gane más que un docente, respetando la dignidad del trabajo del portero, porque el maestro se preparó y tuvo que estudiar muchos años para llegar a ser docente. De la misma manera, no se puede pagarle a un profesor de un Liceo de Artes utilizando los mismos criterios que para un personal administrativo.
Es decir: por algo pasaron tantos años sin que se cambiara el sistema. Si no se cambió no fue porque los profesores hayan sido dóciles a Perotti y Peirone y de golpe se le pusieron rebeldes a Castellano, sino porque económicamente les conviene el sistema de horas cátedra por contrato. Y es fantástico que defiendan sus ingresos, de la misma manera que es bueno que pidan respeto para su estabilidad. Pero no es bueno que se describan los hechos contando sólo la mitad de la historia, como está sucediendo en estos días.
Derecho de piso
A todo esto, Alassino es sólo un espectador de lujo en estos acontecimientos. El concurso fue un regalo del cielo –se inició cuando todavía no había sido designado- que le cayó a su gestión. Y como funcionario político que es, lógicamente pretende que las áreas que están dentro de la esfera de su administración ejecuten las directivas que se le fijan a cada uno, y por las que el Estado Municipal paga importantes sueldos.
A ver: ¿se imaginan una sentada de los recolectores de residuos porque les cambian el jefe de cuadrilla? Mejor aún: ¿se imaginan una protesta de los obreros de una industria local porque el nuevo gerente no les simpatiza y mucho menos le gusta que les hayan removido al capataz que era tan bueno y noble? Dentro de la ley, todo, como decía el general. Y si alguien sacó los pies del plato y comete una injusticia contra Zurbriggen o contra quien sea, ahí está el Sindicato, Ministerio de Trabajo, la justicia laboral y todo lo que corresponde para estos casos. Ahora, si lo que quieren es cambiar al Chelo, muchachos, se equivocaron de ventanilla: hay que respetar al que ganó las elecciones. Armen su partido o militen en alguno que los interprete –que algunos ya militan, no vaya a creer- y todo bien, hagan política en serio. En todo caso, cuando transcurra un tiempo prudencial a Alassino se lo podrá evaluar por los propios actos de su gestión.
Mientras tanto, que todos opinen no está mal. En el debate va a aparecer todo, seguramente, incluso la calidad de gestión en el Liceo en los últimos años y no se sorprendan si aparece algura rareza, como por ejemplo que haya funcionado durante años una cooperadora que nunca rindió cuentas al organismo del cual depende el Liceo. Una para el final. Muchos cibernautas lamentan que "Alassino se haya pasado al oficialismo" y que ahora sea el abanderado de la "cultura oficial". ¿Les molesta eso o si se hubiera sumado a otro oficialismo, el provincial por ejemplo, no les dolería tanto? ¿Ziempre zomos nozotros loz que penzamos mal?
Chauu, chauuu, chauuuuu AMéricaaaaa....
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